martes, 1 de noviembre de 2016

Acaso una casa?

Texto periodístico publicado en 1996, narra las divergencias conceptuales entre el alcalde Jaime Arbeláez Restrepo y el estudiante de arquitectura Hernán Darío Saldarriaga Jiménez  sobre un proyecto de construcción de Casa de la Cultura en Andes. Esta es la génesis de la actual Ciudadela Educativa y Cultural Mario Aramburo Restrepo, producto de la gestión de varias administraciones municipales y departamentales. Textos y fotos: Héctor Restrepo Rendón

Periódico El Parque, octubre de 1996.

Bajando por la calle Tacamocho hay un enorme terreno de 1400 metros cuadrados, que años atrás estuvo ocupado por las instalaciones del Hospital San Rafael de Andes. Una callecita de cemento conduce hasta el viejo campanario, al que rinden culto la nostalgia y la creciente maleza.  En sus columnas, el tiempo y la intemperie empiezan a dejar su ruinosa huella.  En ese predio tal vez se construya algún día la nueva Casa de la Cultura de Andes.


Campanario hospital San Rafael, 1996.
Este panorama desolador sirve de marco al único proyecto de construcción que se tiene, y que fue presentado hace tres años por el arquitecto Hernán Darío Saldarriaga como parte de trabajo de grado para optar su título profesional. Es una "aldea de la cultura" integrada por cinco edificios independientes para casa galería-recepción, archivo histórico, museo de arte, teatro y escuela de bellas artes. Y en medio, una plazoleta sirve de punto de encuentro y disfrute paisajístico, donde se pueden apreciar cuatro fachadas de los cinco edificios que componen el conjunto arquitectónico. Saldarriaga explica que "es repetir una casa de la calle Tacamocho, la única que conserva el patrimonio arquitectónico de la ciudad, con toda su composición interna, mas no con todos los elementos de la época. Es simplemente una abstracción.  La estamos llevando a la época moderna... La Casa se convertirá en una verdadera revolución cultural".  El valor total del proyecto está estimado en $1.000 millones.

Pero si se quisiera colocar la primera piedra para la monumental obra, se podría caer en el error de hacerlo en cosa ajena, porque el municipio tan sólo posee un lote de 300 metros cuadrados cedidos por el Departamento, con el único fin de ser utilizados para la construcción de la Casa de la Cultura. Sobre el resto del terreno, el ente municipal debe $23 millones a sus antiguos propietarios, es decir, la empresa social del Estado Hospital San Rafael, producto de un negocio en el cual la administración municipal anterior se comprometió a entregar a esa entidad una lavadora y un furgón, cosa que se hizo con retraso, y equipos de sistematización que aun se deben y cuyo valor a precios de hoy asciende a $50 millones.  Con esa deuda heredada, sin recursos para su cubrimiento y con el peligro de que el Hospital se quedara con lo entregado y retomara su poder sobre el terreno, según una cláusula del negocio, el Alcalde Jaime Arbeláez Restrepo inició un proceso de conciliación que redujo la deuda a los $23 millones arriba mencionados.

Antiguo hospital San Rafael.
Cuando se publicó este reportaje
 en 1996,  solo se conservaba el
campanario.

El burgomaestre se queja porque el proceso de demolición del viejo hospital, que estuvo a cargo de Saldarriaga, le dejó problemas con alcantarillados que corren a campo abierto y están produciendo malos olores y filtraciones en las propiedades vecinas, situación que viene remediándose.  Además del desalojo de una decena de familias damnificadas que vivían en esas instalaciones, fue costoso para el municipio.

Sin embargo, el alcalde Arbeláez no desecha la posibilidad de la nueva construcción, pero precisa que en el momento la obra es inconveniente económicamente para la municipalidad, a pesar de que se dispone para el proyecto de aportes por $70 millones, de un ofrecimiento "fresquito" del IDEA para un crédito por $700 millones y de la visible recuperación económica del fisco municipal.
 
El mandatario local insiste en que los recursos propios apenas alcanzan para pago de trabajadores y algo de funcionamiento, todavía se están pagando intereses onerosos al Banco Popular y del total de recursos que llegan por Ley 60, tan sólo se pueden invertir el 5% en recreación, deportes y cultura.  "No estoy en condiciones de endeudar nuevamente al municipio de Andes", sentencia el alcalde.  Y por los fondos de cofinanciación, la cosa no es tan fácil, pues en la mayoría de los casos el municipio debe aportar el 40% del valor que llega de la nación o del departamento.  Queda un 20% de otros sectores que permiten realizar alguna pequeña apropiación.  Pero hay una buena perspectiva: un grupo de asesores internacionales escogerán cuatro proyectos relacionados con el desarrollo colectivo ambiental para sacarlos adelante con la comunidad internacional.  Un alivio económico.

Y siguen los "peros".  El proyecto de Saldarriaga de Casa de la Cultura no aparece en el Plan de Desarrollo 95-97 de Andes ni está inscrito en el Banco de Proyectos Municipales, que son la carta de navegación hacia el desarrollo local.  El alcalde recuerda que "se tuvo una casa abierta por espacio de tres meses con dos asesores universitarios, de 8 de la mañana a 11 ó 12 del día, donde se le dio facilidad a la comunidad para que participara con ideas y proyectos de obras prioritarias para el municipio.  Infortunadamente, en ningún momento apareció la Casa de la Cultura".

La versión de Saldarriaga es bien diferente.  "Yo ofrecí que lo presentaba para eso y espere y espere tanto hasta que pasó el Plan.  No digo que el Plan no haya hecho abierto, pero abierto a qué sector de la población?  Al grupo ganador?  O a toda la comunidad?.. A nosotros no nos llamaron, y era la Sociedad de Mejoras Públicas, y era Patrimonio Cultural, la Bienal Katía y otra gente que nos movemos en todas esas cosas... En términos generales, en toda la administración ha pasado esto en estos dos años de gobierno, que siempre dicen "espere".  Dice que en el Concejo Municipal lo quiso exponer en dos oportunidades, por los días en que se discutía el Plan de Desarrollo, pero cuando le tocó en turno declaraban cerradas las sesiones.  "A qué le temen", se pregunta.  Miembros de la corporación edilicia expresaron que hay una evidente renuencia de muchos concejales a escuchar siquiera la exposición del proyecto.  Saldarriaga no se queda quieto en cuestión de ofrecer alternativas.  De su gestión, por ejemplo, se logró un aporte de $23 millones que envió el Representante Guillermo Zapata Correa, y dice que también participó en la gestión de otros, que hacen parte de los $70 millones que hay ahora.  Reconoce que el proyecto es para hacerlo con recursos externos, porque con los propios escasamente se amoblarían y adaptarían algunos espacios. Además expresa que Colcultura está con todos sus fondos sin quién los pida.

Sus propuestas van más allá de la concepción urbanística y arquitectónica.  Propone que el proyecto sea entregado a la Sociedad de Mejoras Públicas, de la cual es su Presidente, para que esta institución asuma la dirección del proyecto, haciéndose acompañar de las entidades cívicas y de líderes políticos. En sus oídos todavía retumban los aplausos en el Club Kiwanis, Leones, Extensión Cultural, Comfenalco y de otras entidades en donde ha expuesto su proyecto.  De entrada propone construir el museo de artes o el archivo histórico, con los recursos que se tienen.  Los cinco edificios, "células independientes", se harían por etapas.  Cuándo serán la totalidad de los terrenos propiedad del municipio?

Campanario de la antigua capilla
del hospital San Rafael de Andes.
Por la mente del alcalde las proyecciones inmediatas son bien distintas.  Muy adentro de Tacamocho, al fondo, hay una casa antigua de propiedad del municipio que Arbeláez quiere restaurar. Ya la visitó en compañía de una comisión del Concejo Municipal y del ingeniero de Obras Públicas Jhon Jairo Mejía Aramburo.  Cree firmemente que con las remodelaciones del caso se ubicarían el archivo municipal, sala de audiovisuales, auditorio y biblioteca. Por su cabeza pasan las casas de la cultura de Urrao, Ciudad Bolívar y Jardín, que son casas viejas restauradas que tienen su encanto.  También el Teatro Colón de Bogotá, rescatado de las cenizas, y la Estación del Ferrocarril, reconstruido de las ruinas, a altos precios, claro está.  "Yo no he dicho que no vamos a hacer la Casa de la Cultura. Simplemente he dicho que mientras se va ejecutando lo otro, y mientras se hacen unas reconsideraciones, empecemos a aprovechar los espacios que tenemos".  Y que no se dilapiden terrenos y dineros, por ello plantea que el teatro proyectado es innecesario ante el nuevo auditorio que se construye actualmente en las escuelas Santander-Juan de Dios Uribe, y que el museo de arte religioso debe estar en las iglesias.  Y cree firmemente que no siempre para hacer cultura se requiere de un recinto cerrado, prueba de ellos son trabajos meritorios como los trabajos históricos de licenciado Gustavo Zapata, el nacimiento del video-club Argos, el pasado Encuentro Departamental de Bandas, entre otros.

"A mí no me da risa, me acongoja ese término.  ¿Restaurar qué?", pone el grito en el cielo Saldarriaga.  Su concepto es que es una vieja casa en ruinas de la que no se puede esperar nada provechoso.  Y la sola idea de reconsideración del proyecto solicitada por la empresa Coomunicipios, que ya tiene una propuesta por conocerse, le parece una actitud que va en contra de una de las virtudes del proyecto, y que nace "de quien la proyectó, de quien la diseñó, no porque sea Hernán Darío Saldarriaga, sino porque es el ejercicio de un andino que ha hecho cultura.  No es la importación de un diseño, no es un señor que vino a decirnos cómo hacíamos lo nuestro... En este país dicen que la comunidad tiene que gestar lo que quiere y aquí hay un andino gestando lo que quiere para Andes, y sin embargo se ha revaluado el proyecto y se llama gente de Medellín para que lo califiquen".

La revolución educativa

En el proyecto de Casa de la Cultura, el arquitecto Saldarriaga plantea desarrollar un proceso educativo tendiente a la sensibilización en las bellas artes, que se inicia en niños de 10 a 12 años, una vez a la semana durante las 40 que tiene el año lectivo.  En cinco años continuos, son 800 horas de acercamiento a la apreciación artística, en una etapa de adolescencia que es cuando se moldea la personalidad.  "Si usted no sabe tocar instrumentos, pero sabe escuchar; si no sabe bailar, pero sabe observar; sino sabe pintar, pero sabe admirar, usted es una persona culta, a pesar de que el término es mal usado porque además encarna otros sentidos".  Estos son parámetros generales que tiene que investigarse e implementarse con el tiempo, dice Saldarriaga, del cual debe ser protagonista natural la Junta de la Casa de la Cultura, creada en octubre de 1992, y de la que valga decirlo, poco o nada se sabe.  

La propuesta incluye el nombramiento de un director y un administrador, por cuenta del municipio. Por su parte, el funcionamiento del archivo municipal sería asumido por la SMP y el del museo por la Sociedad Patrimonio Cultural, en asocio con Extensión Cultural del Departamento y Colcultura.  La Casa galería-recepción se sostendría con el alquiler del cafetín y con sus propios dividendos.  El teatro, es rentable en la medida que se cobren sus servicios.  Y con la Escuela de Bellas Artes, la idea es hacer una convenio con el Departamento para que pague las plazas de los educadores.

Para el alcalde las cuentas no son tan alegres.  Es consciente que por las políticas neoliberales y el proceso de reingeniería del Departamento, se vienen entregando a los municipios el sostenimiento de escuelas y educadores, inspectores de policía, promotores de desarrollo, entre otros, que aumentan la carga prestacional de los entes municipales, mientas reducen las transferencias de la nación a los municipios, golpeando duramente a los pobres y a la Ley 60.

Ingreso a la Ciudadela Educativa y Cultural Mario Aramburo Restrepo.
A la izquierda, la Casa Galería Pubenza Restrepo de Hoyos.

A la izquierda, la biblioteca pública Gonzalo Arango Arias.
El campanario está integrado al edificio del museo.

Archivo histórico municipal, uno de los primeros edificios
construidos en la Ciudadela Educativa y Cultural.